lunes, 20 de enero de 2014

El esperpento de Nüremberg

Carezco de los suficientes conocimientos sobre los “¿juicios?” de Nüremberg, de hecho, el Sistema procura que los verdaderos acontecimientos sobre dicho juicio sean denostados por la opinión pública, algo que me preocupa y a la vez me es indiferente, curioso ¿no?

Todos sabemos quiénes juzgaban y quiénes eran juzgados. Los jueces eran los “vencedores”, mientras los juzgados eran los altos cargos alemanes, los “vencidos”. Lo más noble y normal es que los que juzguen sean neutrales y procuren una defensa a los juzgados, pero todos sabemos que lo de Nüremberg no fue nada más que un numerito para castigar vilmente a aquellos que consideraban enemigos políticos e ideológicos.
     Ya ni hablar de la asombrosa cantidad de judíos que se sentaban a juzgar a los alemanes, como el motor del proceso, Samuel L. Rosenman, ex-consejero de los presidentes americanos Roosevelt y Truman.

 Banquillo de los acusados.
 
Los “juicios” de Nüremberg se llevan a cabo de 1946 a 1948 y van unidos a otros tribunales por toda Europa llamados de “desnazificación”, osea de propaganda, de lavado de cerebro.
Los vencedores, entre ellos la URSS, juzgan a los alemanes, entre los cuales hay personajes tan poco culpables de nada como Alfred Rosenberg (Escritor, redactor y político), Julius Streicher (Editor del periódico Der Stürmer) o Robert Ley (Dirigente sindical del Frente del Trabajo Alemán).

     El mismísimo Winston Churchill exigiría “muerte sin juicio” para Julius Streicher, y los soviéticos no se quedarían atrás pidiendo que no se necesitasen pruebas para condenar, las simples declaraciones juradas, o ya ni eso, las sencillas declaraciones de cualquiera deberían sumar para condenar.
     Y no solo se “impartía justicia” en Nüremberg, en las calles de Francia eran linchadas personas por sus simples inclinaciones político-ideológicas, muchas sin necesidad de juicio. Fueron 100.000 los franceses asesinados, incluso más que durante la invasión alemana.

Teóricamente los procesos de Nüremberg eran de carácter militar, cuando tan solo los rusos se presentaban como militares, de hecho, los procesos fueron dirigidos por el Tribunal Militar Internacional (TMI), pero repito, militares solo eran los soviéticos. Se condenaba hipócritamente a los alemanes por crímenes de lesa humanidad, cuando los aliados estuvieron detrás de las mayores matanzas y atrocidades, como Hiroshima, Nagasaki, Dresde, Katyn,etc.
     Ante tal desfachatez no fueron pocos los jueces norteamericanos e incluso ingleses que rehusaron de su labor y volvieron a sus países, pues no querían participar en semejante inmoralidad.

 Göring y Heß asombrados de lo que se les acusa.

     En Nüremberg serían “ajusticiadas” 22 personas por crímenes contra la humanidad, sin pruebas, con falsificaciones, sin defensa, por judíos y enemigos ideológicos, torturados para declarar falsedades. Los mismos que bombardearon Dresde acusaban a los alemanes de bombardeos, los mismos que perpetraron la masacre de Katyn culparían a los alemanes de llevarla a cabo.


Me quedo con unas palabras del señor Göring que resumen todo este esperpento,
“No era menester tanta comedia para matarnos”

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